Editorial

Agencia Nacional de Hidrocarburos: ¿encontrará el rumbo?

Por: Hugo Javier Escorcia Palma  / Director – Fundador

Un lustro si se mide en términos geológicos es un periodo de tiempo cortísimo, pero en proyectos de exploración, un lustro representa el lapso de tiempo en el cual las ideas y los conceptos se unen en matrimonio para concebir una criatura: un campo de petróleo.

La encargada de formalizar esta unión, la ANH, ha dejado de ejercer las funciones propias de su esencia misma y para la cual fue creada, en su defecto en el último lustro, se ha burocratizado de manera irracional y es permanentemente el centro de la rebatiña de la clase política.

Estas afirmaciones se sustentan si se realiza una inspección retrospectiva de los resultados de la ANH a la luz de las decisiones técnico-administrativas tomadas en los últimos cinco años. Se puede comenzar diciendo que la última ronda de negocios se realizó en el año 2014 y desde aquel momento no hubo ninguna estrategia de parte de la ANH para mantener y promover las actividades exploratorias y mucho menos hacer cumplir los compromisos pactados en las rondas de negocios.

En segundo lugar, la ejecución de proyectos de exploración directos se suspendieron; no se perforaron más pozos de investigación, se redujo al mínimo la adquisición y el reproceso sísmico y por consiguiente, esto paralizó el “calentamiento” de las áreas para la exploración, otra de las misiones de la Entidad; así mismo, se cancelaron las reuniones de retroalimentación con la industria petrolera, es decir, esta, otra de las actividades misionales, insumo indispensable para el normal desarrollo de la relación regulador-industria petrolera.

Entonces, los resultados están a la vista, hoy los colombianos tenemos una entidad aislada del gremio petrolero, además, sin un grupo técnico competente, que articule la gran cantidad de datos colectados y sin capacidad de interlocución con la industria petrolera. Así, con este panorama, se puede afirmar que la situación del país en el futuro cercano, es preocupante, en lo fiscal y energético debido a que somos una sociedad que deriva una parte importante de sus ingresos de la renta petrolera.

Pero, entonces, ¿Qué hacer?. El reto comienza en casa conformando un grupo técnico competente que asuma responsabilidades exploratorias sin compromisos de carácter político; depende en gran medida del liderazgo y capacidad de este equipo reestablecer una buena interrelación con la industria petrolera para una eficiente ejecución de los proyectos de exploración (“gana-gana” gana el gobierno; gana la industria), factor este, fundamental en la reactivación de la actividad petrolera.

Así mismo, se debería entender que los pactos políticos por medio del cual el Gobierno entrega instituciones a cambio de apoyo parlamentario han colocado de rodillas a la ANH llevándola a este estadio de postración que hace apenas un lustro no imaginábamos; postración en la cual el Ministerio de Minas ha sido jugador de primera línea, por el antagonismo político de quienes han dirigido la cartera y el grupo político que dirige la Entidad.

Estas líneas reflejan la inquietud que genera el desbarajuste a que fue sometida la ANH en el último lustro y un llamado a la reflexión pues ante la pérdida de los ingresos petroleros, en la práctica estamos hablando de Seguridad Nacional y Empobrecimiento.